Ayer ocurrió algo que creí que nunca iba a suceder… Se jugó un encuentro de primera división en el polémico Estadio Único. Por fin hubo alguien (y digo esto a pesar de que me caes muy mal Muñoz) que razonó, se dio cuenta que Gimnasia tenía su estadio clausurado (por lo que no resigna la localía, porque de todas formas no puede jugar en su estadio) y se dio cuenta que lo mejor era jugar en 32 y 25, a pesar que los hinchas del lobo se acordaron de toda su familia.
Hubo 22 mil personas, pero vale la pena aclarar que la entrada fue gratis. El domingo se disputará el clásico y será la primera prueba de fuego para unos de los escenarios más modernos que hay en el país.
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